Si consigo impedir que un corazón se rompa
no habré vivido en vano.
Si consigo aliviar el sufrimiento de una vida
o calmar un dolor
o ayudar a un petirrojo exánime
a volver a su nido
no habré vivido en vano.
Saturday, May 24, 2008
Cuando ella venga a verme
Cuando ella venga a verme quisiera estar despierto. Poder oír sus pasos, sentir cómo se acerca.
Cuando llegue a mi lado, me gustaría decirle:
Pero yo te conozco: ya estuve antes en ti. Fue antes de haber nacido. Yo sé lo que es ser nada. Yo sé lo que es no ser.
Y también le diría:
No sé si te anticipas. No sé si te retrasas.
De un lado, estoy cansado. Se me hace largo esto: las heridas, las pérdidas, el desgaste, el sudor…
De otro lado, querría disponer de más vida. Devorar otros libros, aprender otras lenguas, andar otros caminos, subir otras montañas… Tal vez sean demasiadas las cosas que me gustan. Todas juntas no caben en unas cuantas décadas (aunque es verdad que de eso tú no tienes la culpa).
Y además está el hecho de tener que irme así: Se hace raro pensar que aquí seguirán otros: respirando, riendo, sufriendo, despertándose en aquellas mañanas que no conoceré.
Mandas que te acompañe y te da igual que lo haga dejando cabos sueltos. (Aunque, si permitieras que ahora anude estos hilos, me dejaría otras cuerdas abiertas, desatadas…)
Está bien, muerte, vamos. Condúceme a la Nada. Anhelo, en cierto modo, reencontrarme con ella.
Cuando la vea de frente me gustará acercarme, sentarme en su regazo, descansar de ser alguien.
Tal vez entonces ella me abrace como a un hijo. (¿No fue acaso la Nada quien nos engendró un día?)
Yo confío en que la Nada -en su corazón hueco, inmaterial, vacío-… sí, yo espero que la Nada, en el fondo, nos ame.
Cuando llegue a mi lado, me gustaría decirle:
Pero yo te conozco: ya estuve antes en ti. Fue antes de haber nacido. Yo sé lo que es ser nada. Yo sé lo que es no ser.
Y también le diría:
No sé si te anticipas. No sé si te retrasas.
De un lado, estoy cansado. Se me hace largo esto: las heridas, las pérdidas, el desgaste, el sudor…
De otro lado, querría disponer de más vida. Devorar otros libros, aprender otras lenguas, andar otros caminos, subir otras montañas… Tal vez sean demasiadas las cosas que me gustan. Todas juntas no caben en unas cuantas décadas (aunque es verdad que de eso tú no tienes la culpa).
Y además está el hecho de tener que irme así: Se hace raro pensar que aquí seguirán otros: respirando, riendo, sufriendo, despertándose en aquellas mañanas que no conoceré.
Mandas que te acompañe y te da igual que lo haga dejando cabos sueltos. (Aunque, si permitieras que ahora anude estos hilos, me dejaría otras cuerdas abiertas, desatadas…)
Está bien, muerte, vamos. Condúceme a la Nada. Anhelo, en cierto modo, reencontrarme con ella.
Cuando la vea de frente me gustará acercarme, sentarme en su regazo, descansar de ser alguien.
Tal vez entonces ella me abrace como a un hijo. (¿No fue acaso la Nada quien nos engendró un día?)
Yo confío en que la Nada -en su corazón hueco, inmaterial, vacío-… sí, yo espero que la Nada, en el fondo, nos ame.
Tuesday, May 20, 2008
La carga
Mi cuerpo estaba allí... nadie lo usaba.
Yo lo puse a sufrir... le metí un hombre.
Pero este equino triste de materia
si tiene hambre me relincha versos,
si sueña, me patea el horizonte;
lo pongo a discutir y suelta bosques,
sólo a mí se parece cuando besa...
No sé qué hacer con este cuerpo mío,
alguien me lo alquiló, yo no sé cuándo...
Me lo dieron desnudo, limpio, manso,
era inocente cuando me lo puse,
pero a ratos,
la razón me lo ensucia y lo adorable...
Y quiero devolverlo como me lo entregaron;
sin embargo,
yo sé que es tiempo lo que a mí me dieron.
Yo lo puse a sufrir... le metí un hombre.
Pero este equino triste de materia
si tiene hambre me relincha versos,
si sueña, me patea el horizonte;
lo pongo a discutir y suelta bosques,
sólo a mí se parece cuando besa...
No sé qué hacer con este cuerpo mío,
alguien me lo alquiló, yo no sé cuándo...
Me lo dieron desnudo, limpio, manso,
era inocente cuando me lo puse,
pero a ratos,
la razón me lo ensucia y lo adorable...
Y quiero devolverlo como me lo entregaron;
sin embargo,
yo sé que es tiempo lo que a mí me dieron.
Wednesday, May 14, 2008
Tuesday, May 13, 2008
Di el porqué del porqué, Dios de silencio
¿Por qué, Señor, no te nos muestras
sin velos, sin engaños?
¿Por qué, Señor, nos dejas en la duda,
duda de muerte?
¿Por qué te escondes?
¿Por qué encendiste en nuestro pecho el ansia
de conocerte,
el ansia de que existas,
para velarte así a nuestras miradas?
¿Dónde estás, mi Señor?, ¿acaso existes?
¿Eres tú creación de mi congoja,
o lo soy tuya?
¿Por qué, Señor, nos dejas
vagar sin rumbo
buscando nuestro objeto?
¿Por qué hiciste la vida?
¿Qué significa todo, qué sentido
tienen los seres?
¿Cómo del poso eterno de las lágrimas,
del mar de las angustias,
de la herencia de penas y tormentos
no has despertado?
Señor, ¿por qué no existes?
¿Dónde te escondes?
Te buscamos y te hurtas,
te llamamos y callas,
te queremos y tú, Señor, no quieres
decir: ¡vedme, mis hijos!
Una señal, Señor, una tan sólo,
una que acabe
con todos los ateos de la tierra;
una que dé sentido
a esta sombría vida que arrastramos.
¿Qué hay más allá, Señor, de nuestra vida?
Si tú, Señor, existes,
di por qué y para qué, di tu sentido.
di por qué todo.
¿No pudo bien no haber habido nada,
ni tú, ni mundo?
Di el porqué del porqué, Dios de silencio.
Dinos “yo soy”, Señor, que te lo oigamos,
sin velo de misterio,
sin enigma ninguno.
Razón del universo, ¿dónde habitas?
¿Por qué sufrimos?
¿Por qué nacemos?
Erramos sin ventura,
sin sosiego y sin norte,
perdidos en un nudo de tinieblas,
con los pies destrozados,
manando sangre,
desfallecido el pecho,
y en él el corazón pidiendo muerte.
Ve, ya no puedo más, Señor,
de aquí no sigo,
aquí me quedo,
yo ya no puedo más, ¡oh Dios sin nombre!
Ya no te busco,
ya no puedo moverme, estoy rendido;
aquí, Señor, te espero,
aquí te aguardo,
en el umbral, tendido, de la puerta
cerrada con tu llave.
Yo te llamé, grité, lloré afligido,
te di mil voces;
llamé y no abriste,
no abriste a mi agonía;
aquí, Señor, me quedo,
sentado en el umbral como un mendigo
que aguarda una limosna;
aquí te aguardo.
Tú me abrirás la puerta cuando muera,
la puerta de la muerte,
y entonces la verdad veré de lleno,
sabré si tú eres
o dormiré en la tumba.
sin velos, sin engaños?
¿Por qué, Señor, nos dejas en la duda,
duda de muerte?
¿Por qué te escondes?
¿Por qué encendiste en nuestro pecho el ansia
de conocerte,
el ansia de que existas,
para velarte así a nuestras miradas?
¿Dónde estás, mi Señor?, ¿acaso existes?
¿Eres tú creación de mi congoja,
o lo soy tuya?
¿Por qué, Señor, nos dejas
vagar sin rumbo
buscando nuestro objeto?
¿Por qué hiciste la vida?
¿Qué significa todo, qué sentido
tienen los seres?
¿Cómo del poso eterno de las lágrimas,
del mar de las angustias,
de la herencia de penas y tormentos
no has despertado?
Señor, ¿por qué no existes?
¿Dónde te escondes?
Te buscamos y te hurtas,
te llamamos y callas,
te queremos y tú, Señor, no quieres
decir: ¡vedme, mis hijos!
Una señal, Señor, una tan sólo,
una que acabe
con todos los ateos de la tierra;
una que dé sentido
a esta sombría vida que arrastramos.
¿Qué hay más allá, Señor, de nuestra vida?
Si tú, Señor, existes,
di por qué y para qué, di tu sentido.
di por qué todo.
¿No pudo bien no haber habido nada,
ni tú, ni mundo?
Di el porqué del porqué, Dios de silencio.
Dinos “yo soy”, Señor, que te lo oigamos,
sin velo de misterio,
sin enigma ninguno.
Razón del universo, ¿dónde habitas?
¿Por qué sufrimos?
¿Por qué nacemos?
Erramos sin ventura,
sin sosiego y sin norte,
perdidos en un nudo de tinieblas,
con los pies destrozados,
manando sangre,
desfallecido el pecho,
y en él el corazón pidiendo muerte.
Ve, ya no puedo más, Señor,
de aquí no sigo,
aquí me quedo,
yo ya no puedo más, ¡oh Dios sin nombre!
Ya no te busco,
ya no puedo moverme, estoy rendido;
aquí, Señor, te espero,
aquí te aguardo,
en el umbral, tendido, de la puerta
cerrada con tu llave.
Yo te llamé, grité, lloré afligido,
te di mil voces;
llamé y no abriste,
no abriste a mi agonía;
aquí, Señor, me quedo,
sentado en el umbral como un mendigo
que aguarda una limosna;
aquí te aguardo.
Tú me abrirás la puerta cuando muera,
la puerta de la muerte,
y entonces la verdad veré de lleno,
sabré si tú eres
o dormiré en la tumba.
Thursday, May 08, 2008
Ferrocarril de Matallana
A las ocho del día en febrero
aún es de noche.
No hay aún luz en los vagones, sólo
oscuridad y aliento.
No nos vemos: sentimos
la compañía y el silencio.
En el andén estalla la campana.
Nos sobresalta la crueldad de un silbido.
Tiemblan las sombras. Todo vuelve
a un antiguo sentido.
Nos dan la luz amarillenta y floja.
Salimos
de la oscuridad como del sueño:
torpemente vivos.
Éste es un tren de campesinos viejos
y de mineros jóvenes. Aquí
hay algo desconocido.
Si supiésemos qué, algunos de nosotros
sentiríamos vergüenza, y otros esperanza.
Se está haciendo de día. Ya
veo los montes dentro de la sombra,
los robles, del mismo color del monte,
la yerba vieja, sepultada en escarcha,
y el río, azul y silencioso
como un brazo de acero entre la nieve.
Cruzan los pueblos de sonido humilde:
Pardavé, Pedrún, Matueca…
Cuando bajo del tren, siento frío.
He dejado mi casa. Ahora estoy
solo. ¿Qué hago aquí?, ¿quién me espera en
este lugar excavado en el silencio?
No lo sé; con el tren se aleja
algo que es cierto aunque no puede ser pensado;
es algo mío y no me pertenece.
Está dentro y fuera de mi corazón.
aún es de noche.
No hay aún luz en los vagones, sólo
oscuridad y aliento.
No nos vemos: sentimos
la compañía y el silencio.
En el andén estalla la campana.
Nos sobresalta la crueldad de un silbido.
Tiemblan las sombras. Todo vuelve
a un antiguo sentido.
Nos dan la luz amarillenta y floja.
Salimos
de la oscuridad como del sueño:
torpemente vivos.
Éste es un tren de campesinos viejos
y de mineros jóvenes. Aquí
hay algo desconocido.
Si supiésemos qué, algunos de nosotros
sentiríamos vergüenza, y otros esperanza.
Se está haciendo de día. Ya
veo los montes dentro de la sombra,
los robles, del mismo color del monte,
la yerba vieja, sepultada en escarcha,
y el río, azul y silencioso
como un brazo de acero entre la nieve.
Cruzan los pueblos de sonido humilde:
Pardavé, Pedrún, Matueca…
Cuando bajo del tren, siento frío.
He dejado mi casa. Ahora estoy
solo. ¿Qué hago aquí?, ¿quién me espera en
este lugar excavado en el silencio?
No lo sé; con el tren se aleja
algo que es cierto aunque no puede ser pensado;
es algo mío y no me pertenece.
Está dentro y fuera de mi corazón.
Friday, May 02, 2008
Malos recuerdos
Llevo colgados de mi corazón
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.
Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.
Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.
Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor).
Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.
Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta del soldado.
Le escribía su madre. No recuerdo:
"¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero…"
Y, en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
"Tu madre que te quiere."
No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.
Aquella carta no llegó a su destino:
yo robé al soldado su papel de fumar
y rompí las palabras que decían
el nombre de su madre.
Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.
Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.
Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.
Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor).
Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.
Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta del soldado.
Le escribía su madre. No recuerdo:
"¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero…"
Y, en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
"Tu madre que te quiere."
No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.
Aquella carta no llegó a su destino:
yo robé al soldado su papel de fumar
y rompí las palabras que decían
el nombre de su madre.
Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.
Friday, April 18, 2008
Es allí
Es allí
dijo una voz
miré a mi alrededor
no veo nada, respondí
creo que quiso decir
escucha la voz que hay dentro de ti
no la silencies
con tus propias palabras
dijo una voz
miré a mi alrededor
no veo nada, respondí
creo que quiso decir
escucha la voz que hay dentro de ti
no la silencies
con tus propias palabras
Océanos
En el océano del vacío
hay nombres, nombres, nombres.
En el océano de lo perdido
hay nombres.
¿Quién responde
a este chorro de alma
que los llama? Un oleaje
de nombres, nombres, nombres.
¿Qué los separa de la
grande muerte
en brazos ya de lo que
fueron?
hay nombres, nombres, nombres.
En el océano de lo perdido
hay nombres.
¿Quién responde
a este chorro de alma
que los llama? Un oleaje
de nombres, nombres, nombres.
¿Qué los separa de la
grande muerte
en brazos ya de lo que
fueron?
Thursday, April 10, 2008
Descubrimiento
Tu corazón es destrozado por el dolor:
empiezas a sentir el corazón.
Tus ojos de repente dejan de ver:
empiezas a sentir los ojos.
Tu memoria se hunde en la oscuridad:
empiezas a sentir la memoria.
Te descubres a ti mismo
negándote a ti mismo.
Existes
negando el existir.
empiezas a sentir el corazón.
Tus ojos de repente dejan de ver:
empiezas a sentir los ojos.
Tu memoria se hunde en la oscuridad:
empiezas a sentir la memoria.
Te descubres a ti mismo
negándote a ti mismo.
Existes
negando el existir.
Tuesday, April 08, 2008
Pero yo ya no tengo
Me pedís palabras que consuelan,
palabras que os confirmen
vuestras ansias profundas
y os libren
de angustias permanentes.
Pero yo ya no tengo
palabras de ese género.
Aceptad mi silencio: lo mejor
de mí. Huid del soplo que pronuncia,
en mi boca,
la amarga condición de lo humano.
Y, entretanto, dejadme contemplar
el vuelo de la ropa
tendida en las ventanas.
palabras que os confirmen
vuestras ansias profundas
y os libren
de angustias permanentes.
Pero yo ya no tengo
palabras de ese género.
Aceptad mi silencio: lo mejor
de mí. Huid del soplo que pronuncia,
en mi boca,
la amarga condición de lo humano.
Y, entretanto, dejadme contemplar
el vuelo de la ropa
tendida en las ventanas.
Friday, March 28, 2008
Pero no lo hicieron
Aún recuerdo los caballos
bajo la luna
aún recuerdo dar a los caballos
azúcar
terrones de azúcar blancos
casi como de hielo,
tenían cabezas
como de águila
peladas cabezas que podían morder
y no lo hacían.
los caballos eran más reales
que mi padre
más reales que Dios
y podían haberme pisado
pero no lo hicieron
podían haberme hecho cualquier cosa horrible
pero no lo hicieron
yo aún no tenía 5 años
pero me acuerdo;
dios mío qué fuertes y buenas
aquellas lenguas rojas que babeaban
desde sus almas.
bajo la luna
aún recuerdo dar a los caballos
azúcar
terrones de azúcar blancos
casi como de hielo,
tenían cabezas
como de águila
peladas cabezas que podían morder
y no lo hacían.
los caballos eran más reales
que mi padre
más reales que Dios
y podían haberme pisado
pero no lo hicieron
podían haberme hecho cualquier cosa horrible
pero no lo hicieron
yo aún no tenía 5 años
pero me acuerdo;
dios mío qué fuertes y buenas
aquellas lenguas rojas que babeaban
desde sus almas.
Y dándote la espalda
Y dándote
la espalda dicta leyes, propaga ideas,
enciende el pecho de los soldados,
mata continentes de hambre, y te inspira
a ti el deseo de un Audi. Rojo,
con los asientos de piel. Y de quién
era esa piel.
la espalda dicta leyes, propaga ideas,
enciende el pecho de los soldados,
mata continentes de hambre, y te inspira
a ti el deseo de un Audi. Rojo,
con los asientos de piel. Y de quién
era esa piel.
Thursday, March 20, 2008
Confesión
Esperando la muerte
como un gato
que va a saltar sobre
la cama
me da tanta pena
mi mujer
Ella verá este
cuerpo
blanco
rígido
Lo zarandeará una vez y luego
quizás
otra:
¡ Hank !
Hank no
responderá.
No es mi muerte lo que
me preocupa, es mi mujer
que se quedará con este
montón de
nada.
Quiero que
sepa
sin embargo
que todas las noches
que he dormido a su lado
incluso las discusiones
más inútiles
siempre fueron
algo espléndido
Y esas difíciles
palabras
que siempre temí
decir
pueden decirse
ahora:
Te amo.
como un gato
que va a saltar sobre
la cama
me da tanta pena
mi mujer
Ella verá este
cuerpo
blanco
rígido
Lo zarandeará una vez y luego
quizás
otra:
¡ Hank !
Hank no
responderá.
No es mi muerte lo que
me preocupa, es mi mujer
que se quedará con este
montón de
nada.
Quiero que
sepa
sin embargo
que todas las noches
que he dormido a su lado
incluso las discusiones
más inútiles
siempre fueron
algo espléndido
Y esas difíciles
palabras
que siempre temí
decir
pueden decirse
ahora:
Te amo.
Monday, March 17, 2008
Cansado
Cansado estoy de verte
mundo extraño
prestigio del dolor
exactitud de la mentira
corona turbia
de los estercoleros habitados
mundo extraño
prestigio del dolor
exactitud de la mentira
corona turbia
de los estercoleros habitados
Monday, March 03, 2008
Es difícil entender
Es difícil entender qué valor se adensa en un beso cuando es todos los besos y al mismo tiempo la única cifra, qué peso específico comprime pero revalida cierta fe, por decir algo, en tu línea de universo cuando un hombre y una mujer toman la decisión de circunvalar una ciudad en silencio. Hay algo en el silencio que llama al frío; no así al calor, que agita sin romper la barrera del sonido y amplifica las palabras, sobre todo cuando se unen los cuerpos de quienes se aman. Después te quedabas muda todas las noches durante horas mirándome. Qué clase de muerto o frío era yo ya entonces, te digo. Quiero pensar que no veías en mí este final de zapatos helados, de barcos detenidos que vimos al llegar a la línea de costa, de bobinas interminables de fibra óptica ciega aún o durmiendo. Pero tampoco veías ese big bang que, lo dicen los cosmólogos, era espuma cuántica, caos de masas solitarias cegadas por la utopía de un futuro Universo perfecto (Después se desvió para dar lugar a la Tierra, al cero cósmico, al hombre y su residuo de amor).
¿Por qué?
¿Por qué nos haces creer
en la lógica,
en el orden,
y más tarde nos embistes
con dentelladas de absurdo?
¿Por qué insuflas ese pálpito
de justicia,
de equilibrio,
y luego hieres el mundo
con tus garras arbitrarias?
¿Por qué nos haces proclives
al amor,
a la esperanza,
y después nos vapuleas
con tus puños siderales?
en la lógica,
en el orden,
y más tarde nos embistes
con dentelladas de absurdo?
¿Por qué insuflas ese pálpito
de justicia,
de equilibrio,
y luego hieres el mundo
con tus garras arbitrarias?
¿Por qué nos haces proclives
al amor,
a la esperanza,
y después nos vapuleas
con tus puños siderales?
Monday, February 18, 2008
Cuando ya no
Nunca conoceré la alegría
más que en su partida.
Nunca te conoceré
salvo en las huellas
cuando te hayas ido.
más que en su partida.
Nunca te conoceré
salvo en las huellas
cuando te hayas ido.
Crecen
Los hijos crecen con espinas.
Nunca sé imaginar
lo que pueden decir
de lo que digo,
lo que pueden pensar
de lo que pienso,
lo que pueden hacer
con lo que hago.
Nunca sé imaginar
lo que pueden decir
de lo que digo,
lo que pueden pensar
de lo que pienso,
lo que pueden hacer
con lo que hago.
No pueden
También los sueños deben
poner los pies en tierra,
y los labios que dicen libertad,
justicia, socialismo,
no pueden llevar botas
para pisar silencios y cadáveres.
poner los pies en tierra,
y los labios que dicen libertad,
justicia, socialismo,
no pueden llevar botas
para pisar silencios y cadáveres.
Monday, February 11, 2008
Monday, February 04, 2008
Nunca
¿Hemos de sacrificar a la doncella en el altar de un dios que reclama su sangre
para confirmar su poder sobre nosotros,
y comprobar que su grandeza no sufre menoscabo con el paso del tiempo?
Rómpase la grandeza del dios en mil pedazos,
que la lepra corroa la púrpura que cubre su soberbia figura,
y que su eternidad se reduzca a ceniza.
Y prevalezca la sencilla gracia de la doncella
viva, fugaz, irrepetible,
su sonrisa tan clara,
su alegría que ella no sabe efímera, y por tanto es
en su ser presente inmortal
un instante
para confirmar su poder sobre nosotros,
y comprobar que su grandeza no sufre menoscabo con el paso del tiempo?
Rómpase la grandeza del dios en mil pedazos,
que la lepra corroa la púrpura que cubre su soberbia figura,
y que su eternidad se reduzca a ceniza.
Y prevalezca la sencilla gracia de la doncella
viva, fugaz, irrepetible,
su sonrisa tan clara,
su alegría que ella no sabe efímera, y por tanto es
en su ser presente inmortal
un instante
Blues del cementerio
Conozco un pueblo, no lo olvidaré,
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.
Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.
El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.
Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.
¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.
Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.
El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.
Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.
¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!
Friday, February 01, 2008
Quise
Quise mirar el mundo con tus ojos
ilusionados, nuevos,
verdes en su fondo
como la primavera.
Entré en tu cuerpo lleno de esperanza
para admirar tanto prodigio desde
el claro mirador de tus pupilas.
Y fuiste tú la que acabaste viendo
el fracaso del mundo con las mías.
ilusionados, nuevos,
verdes en su fondo
como la primavera.
Entré en tu cuerpo lleno de esperanza
para admirar tanto prodigio desde
el claro mirador de tus pupilas.
Y fuiste tú la que acabaste viendo
el fracaso del mundo con las mías.
Thursday, January 31, 2008
¿Es que a nadie le extraña?
¿Es que a nadie le extraña
lo que sucede aquí?
Llegamos sin quererlo;
partimos sin querer;
sin consultar catálogo
cargamos con un cuerpo.
Ni la madre se elige,
ni lugar, ni ocasión;
y va de suyo
lo que llamamos alma,
cortada por qué mano a su capricho.
Curioso
de verdad
que el que así parte
compuesto y calibrado y en vereda
pretenda terminar por ser el dueño
de sí y de su camino.
Qué extraño ser un alguien
que afirma decidir pero no puede
sostener su fortuna
ni ahorrarse, entre las suyas,
una lágrima al menos.
Donde dije jamás
hoy digo mío;
tomadme la palabra
y he de daros disgusto;
cuando escuchéis mi siempre
sabed que nunca ha sido.
Nos vamos acusando de traición,
los traicioneros.
Mostradme la sustancia,
la voluntad del títere:
¿puede un hombre decir
quién será si mañana
lo prueban la codicia o los amores
como sólo ellos saben
probar lo que es un hombre?
lo que sucede aquí?
Llegamos sin quererlo;
partimos sin querer;
sin consultar catálogo
cargamos con un cuerpo.
Ni la madre se elige,
ni lugar, ni ocasión;
y va de suyo
lo que llamamos alma,
cortada por qué mano a su capricho.
Curioso
de verdad
que el que así parte
compuesto y calibrado y en vereda
pretenda terminar por ser el dueño
de sí y de su camino.
Qué extraño ser un alguien
que afirma decidir pero no puede
sostener su fortuna
ni ahorrarse, entre las suyas,
una lágrima al menos.
Donde dije jamás
hoy digo mío;
tomadme la palabra
y he de daros disgusto;
cuando escuchéis mi siempre
sabed que nunca ha sido.
Nos vamos acusando de traición,
los traicioneros.
Mostradme la sustancia,
la voluntad del títere:
¿puede un hombre decir
quién será si mañana
lo prueban la codicia o los amores
como sólo ellos saben
probar lo que es un hombre?
Tuesday, January 22, 2008
Ya nada ahora
Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo.
Pero nada ya ahora
—ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa—
podrá evitarlo:
exento, libre,
como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,
creciente en un espacio sin fronteras,
este amor ya sin mí te amará siempre.
como un cuchillo.
Pero nada ya ahora
—ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa—
podrá evitarlo:
exento, libre,
como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,
creciente en un espacio sin fronteras,
este amor ya sin mí te amará siempre.
Monday, January 21, 2008
Cuando digo
¿Sabes cómo te digo que te quiero cuando digo "qué calor hace", "¿quieres beber agua?", "se hizo de noche"...? Entre las gentes, a un lado de tus gentes y mis gentes, te he dicho "ya es tarde" y tú debías saber que decía "te quiero".
Wednesday, January 16, 2008
Otras veces
Quisiera estar en otra parte,
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida
por las ventanas de otros ojos
se ve así de grotesca algunas tardes.
Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta madura mustia y a jazmín podrido.
Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos
de todo lo que nunca enterrará el olvido.
mejor en otra piel,
y averiguar si desde allí la vida
por las ventanas de otros ojos
se ve así de grotesca algunas tardes.
Me gustaría mucho conocer
el efecto abrasivo del tiempo en otras vísceras,
comprobar si el pasado
impregna los tejidos del mismo zumo acre,
si todos los recuerdos en todas las memorias
desprenden este olor
a fruta madura mustia y a jazmín podrido.
Desearía mirarme
con las pupilas duras de aquel que más me odia,
para que así el desprecio
destruya los despojos
de todo lo que nunca enterrará el olvido.
Tuesday, January 15, 2008
Lo que dijo el médico
Dijo que la cosa no tenía buen aspecto
dijo que lo tenía malo malo de verdad
dijo que había contado treinta y dos en un pulmón y
que dejó de contar
le dije me alegro porque no querría saber
si hay más
dijo si usted es un hombre religioso arrodíllese
en el bosque y pida ayuda
cuando llegue a la cascada
la neblina le rodeará los brazos y la cara
deténgase y trate de comprender esos momentos
yo le dije no lo soy pero trataré de empezar hoy
dijo lo siento mucho dijo
me hubiera gustado tener otras noticias que darle
dije Amén y él añadió algo
que no entendí y no sabiendo qué más hacer
y para no hacerle repetirlo
y a mí digerirlo
me quedé mirándole sin más
durante un rato y él me miraba a mí
me levanté y di la mano a quien solo me daba
algo que nadie en la tierra me había dado
puede que a fuerza de costumbre hasta le diera las gracias.
dijo que lo tenía malo malo de verdad
dijo que había contado treinta y dos en un pulmón y
que dejó de contar
le dije me alegro porque no querría saber
si hay más
dijo si usted es un hombre religioso arrodíllese
en el bosque y pida ayuda
cuando llegue a la cascada
la neblina le rodeará los brazos y la cara
deténgase y trate de comprender esos momentos
yo le dije no lo soy pero trataré de empezar hoy
dijo lo siento mucho dijo
me hubiera gustado tener otras noticias que darle
dije Amén y él añadió algo
que no entendí y no sabiendo qué más hacer
y para no hacerle repetirlo
y a mí digerirlo
me quedé mirándole sin más
durante un rato y él me miraba a mí
me levanté y di la mano a quien solo me daba
algo que nadie en la tierra me había dado
puede que a fuerza de costumbre hasta le diera las gracias.
Venid, niños
Las fotos de mi padre cuando era niño.
Las fotos de mi madre cuando era niña.
¿Quién soy yo ahora? ¿Vuestro padre, vuestro abuelo?
-Venid conmigo, niños: voy a contaros
mi cuento.
Las fotos de mi madre cuando era niña.
¿Quién soy yo ahora? ¿Vuestro padre, vuestro abuelo?
-Venid conmigo, niños: voy a contaros
mi cuento.
Esperando
Deja la autopista y baja la colina. Una vez abajo, gira a la izquierda. Sigue orientado a la izquierda. La carretera hará una Y. De nuevo a la izquierda. Deja una cala a la izquierda. Sigue en la misma dirección. Justo antes de que se acabe la carretera, verás otra carretera. Coge ésa y no otra… Hay una casa de madera con un tejado frágil a la izquierda. No es ésa la casa. Es la siguiente, justo sobre una elevación… Ésa es la casa en la que una mujer permanece a la puerta con el sol en su pelo. La que ha estado esperando todo este tiempo. La mujer que te quiere. La que puede que te diga “¿dónde te has metido?”.
Tu perro se muere
lo atropella una furgoneta.
lo encuentras a la orilla de la carretera y lo entierras.
te sientes mal.
te sientes mal por ti mismo, pero te sientes peor por tu hija porque era su mascota y lo quería mucho.
solía canturrearle y lo dejaba dormir en su cama.
escribes un poema sobre ello.
lo titulas un poema para tu hija y trata del perro al que atropella una furgoneta, de cómo te ocupaste de él, lo llevaste al bosque y lo enterraste hondo, muy hondo.
y el poema sale tan bien que casi te alegras de que hayan atropellado al pobre perro.
si no, no habrías escrito nunca ese poema.
entonces te sientas a escribir un poema sobre la escritura de un poema que trata de la muerte de ese perro.
pero mientras escribes oyes a una mujer gritar tu nombre, tu nombre de pila, ambas sílabas, y tu corazón se para.
dejas pasar un rato y vuelves a escribir.
ella grita de nuevo.
te preguntas cómo va a acabar esto.
lo encuentras a la orilla de la carretera y lo entierras.
te sientes mal.
te sientes mal por ti mismo, pero te sientes peor por tu hija porque era su mascota y lo quería mucho.
solía canturrearle y lo dejaba dormir en su cama.
escribes un poema sobre ello.
lo titulas un poema para tu hija y trata del perro al que atropella una furgoneta, de cómo te ocupaste de él, lo llevaste al bosque y lo enterraste hondo, muy hondo.
y el poema sale tan bien que casi te alegras de que hayan atropellado al pobre perro.
si no, no habrías escrito nunca ese poema.
entonces te sientas a escribir un poema sobre la escritura de un poema que trata de la muerte de ese perro.
pero mientras escribes oyes a una mujer gritar tu nombre, tu nombre de pila, ambas sílabas, y tu corazón se para.
dejas pasar un rato y vuelves a escribir.
ella grita de nuevo.
te preguntas cómo va a acabar esto.
Monday, January 14, 2008
Esta lluvia
Esta lluvia de vos
deja caer pedazos de tiempo
pedazos de infinito
pedazos de nosotros mismos
deja caer pedazos de tiempo
pedazos de infinito
pedazos de nosotros mismos
Friday, January 11, 2008
El recto
Tenía la heroica manía bella de lo derecho, lo recto, lo cuadrado. Se pasaba el día poniendo bien, en exacta correspondencia de líneas, los cuadros, muebles, alfombras, puertas, biombos. Su vida era un sufrimiento acerbo y una espantosa pérdida. Iba detrás de familiares y criados, ordenando paciente e impacientemente lo desordenado. Comprendía bien el cuento del que se sacó una muela sana de la derecha porque tuvo que sacarse una dañada de la izquierda.
Cuando se estaba muriendo, suplicaba a todos con voz débil que le pusieran exacta la cama en relación con la cómoda, el armario, los cuadros, las cajas de las medicinas.
Y cuando murió y lo enterraron, el enterrador le dejó torcida la caja de la tumba para siempre.
Cuando se estaba muriendo, suplicaba a todos con voz débil que le pusieran exacta la cama en relación con la cómoda, el armario, los cuadros, las cajas de las medicinas.
Y cuando murió y lo enterraron, el enterrador le dejó torcida la caja de la tumba para siempre.
Tuesday, January 08, 2008
Ni habrá consuelo
Nada es consolación
y si nos despedimos de los dioses
consecuentes seamos para siempre:
ni lo hay ni puede haber ni habrá consuelo.
Sólo la nada universal, exenta.
y si nos despedimos de los dioses
consecuentes seamos para siempre:
ni lo hay ni puede haber ni habrá consuelo.
Sólo la nada universal, exenta.
Friday, December 14, 2007
Descripción de la mentira
El óxido se posó en mi lengua como el sabor de una desaparición. El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el olvido,y no acepté otro valor que la imposibilidad. Como un barco calcificado en un país del que se ha retirado el mar, escuché la rendición de mis huesos depositándose en el descanso; escuché la huida de los insectos y la retracción de la sombra al ingresar en lo que quedaba de mí; escuché hasta que la verdad dejó de existir en el espacio y en mi espíritu, y no pude resistir la perfección del silencio. No creo en las invocaciones pero las invocaciones creen en mí: han venido otra vez como líquenes inevitables. La fermentación del verano se introduce en mi corazón y mis manos se deslizan cansadas en la lentitud. Vienen rostros sin proyectar sombra ni hacer crujir la sencillez del aire; sin osamenta ni tránsito, como si consistieran únicamente en el contenido de mis ojos, en la unidad de mis palabras, en el espesor de mis oídos. Son obedientes y yo siento su reunión como una salud que se refugia en la oscuridad. Es una amistad dentro de mí mismo; es un estambre urdido por manos que son suaves en el interior de los días. Ahora es verano y me proveo de alquitranes y espinas y lápices iniciados, y las sentencias suben hacia las cánulas de mis oídos. He salido de la habitación obstinada. Puedo hallar leche en frutos abandonados y escuchar llanto en un hospital vacío. La prosperidad de mi lengua se revela en cuanto fue olvidado durante mucho tiempo y sin embargo visitado por las aguas. Éste es un año de cansancio. Verdaderamente es un año muy viejo. Éste es el año de la necesidad. Durante quinientas semanas he estado ausente de mis designios, depositado en nódulos y silencioso hasta la maldición. Mientras tanto la tortura ha pactado con las palabras. Ahora un rostro sonríe y su sonrisa se deposita sobre mis labios, y la advertencia de su música explica todas las pérdidas y me acompaña. Habla de mí como una vibración de pájaros que hubiesen desaparecido y retornasen; habla de mí con labios que todavía responden a la dulzura de unos párpados. Yo no tengo esperanza sino una pasión cuyo nombre tú no vas a decirme. Yo no tengo esperanza sino una pasión cuyo nombre no va a tocar tus labios.
Thursday, December 13, 2007
Considerarme amado
¿Y conseguiste lo que
querías en esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado sobre la tierra.
querías en esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado sobre la tierra.
Tuesday, December 11, 2007
Todo a pulmón
Que difícil se me hace
mantenerme en este viaje
sin saber adónde voy en realidad;
si es de ida o de vuelta,
si el furgón es la primera,
si volver es una forma de llegar.
Que difícil se me hace
cargar todo este equipaje.
Se hace dura la subida al caminar.
Esta realidad tirana
que se ríe a carcajadas
porque espera que me canse de buscar.
Cada nota, cada idea,
cada paso en mi carrera
y la estrofa de mi última canción;
cada fecha postergada,
la salida y la llegada
y el oxígeno de mi respiración.
Que difícil se me hace
mantenerme con coraje
lejos de la transa y la prostitución.
Defender mi ideología,
buena o mala, pero mía,
tan humana como la contradicción.
Que difícil se me hace
seguir pagando el peaje
de esta ruta de locura y ambición.
Un amigo en la carrera,
una luz, una escalera
y la fuerza de hacer todo
a pulmón.
mantenerme en este viaje
sin saber adónde voy en realidad;
si es de ida o de vuelta,
si el furgón es la primera,
si volver es una forma de llegar.
Que difícil se me hace
cargar todo este equipaje.
Se hace dura la subida al caminar.
Esta realidad tirana
que se ríe a carcajadas
porque espera que me canse de buscar.
Cada nota, cada idea,
cada paso en mi carrera
y la estrofa de mi última canción;
cada fecha postergada,
la salida y la llegada
y el oxígeno de mi respiración.
Que difícil se me hace
mantenerme con coraje
lejos de la transa y la prostitución.
Defender mi ideología,
buena o mala, pero mía,
tan humana como la contradicción.
Que difícil se me hace
seguir pagando el peaje
de esta ruta de locura y ambición.
Un amigo en la carrera,
una luz, una escalera
y la fuerza de hacer todo
a pulmón.
Monday, December 10, 2007
Solo
Solo bajó del tren,
atravesó solo la ciudad desierta,
solo entró en el hotel vacío,
abrió su solitaria habitación
y escuchó con asombro el silencio.
atravesó solo la ciudad desierta,
solo entró en el hotel vacío,
abrió su solitaria habitación
y escuchó con asombro el silencio.
Temblor y atracción
No puedeo repudiar palabras como
acción de gracias, hostia, pan de la comunión.
Poseen un eterno temblor
y atracción, como el agua honda
de un pozo.
acción de gracias, hostia, pan de la comunión.
Poseen un eterno temblor
y atracción, como el agua honda
de un pozo.
Friday, December 07, 2007
Suceso
Cielo, tierra, amanecer,
ocho y cuarto de la mañana.
Calma y silencio
en las amarillas hierbas de la sabana.
A lo lejos un ébano
de hojas siempre verdes
y extensas raíces.
De pronto una alteración de esa quietud.
Dos seres con ganas de vivir rompen a correr.
Una gacela en una repentina huida
y detrás una leona jadeante y hambrienta.
Por un momento sus posibilidades son idénticas.
La que huye tiene incluso cierta ventaja.
Y si no fuera por esa raíz
que sale del suelo,
por ese tropezón
de una de las cuatro patas,
por ese cuarto de segundo
de alterado ritmo
que aprovecha la leona
con un largo salto...
A la pregunta de quién es el culpable,
nada, sólo silencio.
Un cielo inocente.
Una inocente tierra nutridora.
Un inocente tiempo fugitivo.
Una inocente gacela.
Una inocente leona.
Un inocente ébano.
Y un observador que mira con unos prismáticos,
inocente hombre
en este caso.
ocho y cuarto de la mañana.
Calma y silencio
en las amarillas hierbas de la sabana.
A lo lejos un ébano
de hojas siempre verdes
y extensas raíces.
De pronto una alteración de esa quietud.
Dos seres con ganas de vivir rompen a correr.
Una gacela en una repentina huida
y detrás una leona jadeante y hambrienta.
Por un momento sus posibilidades son idénticas.
La que huye tiene incluso cierta ventaja.
Y si no fuera por esa raíz
que sale del suelo,
por ese tropezón
de una de las cuatro patas,
por ese cuarto de segundo
de alterado ritmo
que aprovecha la leona
con un largo salto...
A la pregunta de quién es el culpable,
nada, sólo silencio.
Un cielo inocente.
Una inocente tierra nutridora.
Un inocente tiempo fugitivo.
Una inocente gacela.
Una inocente leona.
Un inocente ébano.
Y un observador que mira con unos prismáticos,
inocente hombre
en este caso.
Monday, December 03, 2007
Regreso
Así que has vuelto
como si hubiera pasado nada
como si el campo de concentración no
como si hace 23 años
que no escucho tu voz ni te veo
han vuelto el oso verde tú
sobre todo larguísimo y yo
padre de entonces
hemos vuelto a tu hijar incesante
en estos hierros que nunca terminan
¿Ya nunca cesarán?
ya nunca cesarás de cesar
vuelves y vuelves
y te tengo que explicar que estás muerto.
como si hubiera pasado nada
como si el campo de concentración no
como si hace 23 años
que no escucho tu voz ni te veo
han vuelto el oso verde tú
sobre todo larguísimo y yo
padre de entonces
hemos vuelto a tu hijar incesante
en estos hierros que nunca terminan
¿Ya nunca cesarán?
ya nunca cesarás de cesar
vuelves y vuelves
y te tengo que explicar que estás muerto.
Ausencia
Faltó poco
y mi madre podría haberse casado
con el señor Zbigniew Wola.
Y si hubieran tenido una hija, no habría sido yo.
Quizá habría tenido mejor memoria para los nombres
y las caras,
y para las melodías oídas una sola vez.
Habría reconocido sin problemas qué pájaro era cuál.
Habría tenido excelentes notas en física
y química,
peores en lengua,
pero habría escrito a escondidas poemas
claramente más interesantes que los míos.
Faltó poco
y mi padre podría haberse casado en ese mismo momento
con la señorita Jadwiga R.
Y si hubieran tenido una hija, no habría sido yo.
Quizá habría sido más terca en lo de salirse con la suya.
Y se habría lanzado sin temor a aguas profundas,
capaz de abandonarse a emociones gregarias.
Vista continuamente en varios lugares al mismo
tiempo,
pero rara vez entre libros, más a menudo en la calle
jugando a la pelota con los chicos.
Quizá incluso se habrían encontrado ambas
en la misma escuela, en la misma clase.
Pero no habrían sido amigas,
no habrían tenido ningún parentesco,
y en las fotos de grupo estarían lejos una de otra.
Niñas, poneos ahí
-habría dicho el fotógrafo-.
Las más bajas delante, las más altas detrás.
Y sonreíd cuando os dé la señal.
Pero contad antes
si estáis todas.
-Sí señor, estamos todas.
y mi madre podría haberse casado
con el señor Zbigniew Wola.
Y si hubieran tenido una hija, no habría sido yo.
Quizá habría tenido mejor memoria para los nombres
y las caras,
y para las melodías oídas una sola vez.
Habría reconocido sin problemas qué pájaro era cuál.
Habría tenido excelentes notas en física
y química,
peores en lengua,
pero habría escrito a escondidas poemas
claramente más interesantes que los míos.
Faltó poco
y mi padre podría haberse casado en ese mismo momento
con la señorita Jadwiga R.
Y si hubieran tenido una hija, no habría sido yo.
Quizá habría sido más terca en lo de salirse con la suya.
Y se habría lanzado sin temor a aguas profundas,
capaz de abandonarse a emociones gregarias.
Vista continuamente en varios lugares al mismo
tiempo,
pero rara vez entre libros, más a menudo en la calle
jugando a la pelota con los chicos.
Quizá incluso se habrían encontrado ambas
en la misma escuela, en la misma clase.
Pero no habrían sido amigas,
no habrían tenido ningún parentesco,
y en las fotos de grupo estarían lejos una de otra.
Niñas, poneos ahí
-habría dicho el fotógrafo-.
Las más bajas delante, las más altas detrás.
Y sonreíd cuando os dé la señal.
Pero contad antes
si estáis todas.
-Sí señor, estamos todas.
Wednesday, November 28, 2007
Fusilado
Las flores los jardines las fuentes las sonrisas
y la alegría de vivir
Un hombre está caído y bañado en su sangre
Los recuerdos las flores las fuentes los jardines
los sueños infantiles
Un hombre está caído como un bulto sangriento
Las flores las fuentes los jardines los recuerdos
y la alegría de vivir
Un hombre está tumbado como un niño dormido.
y la alegría de vivir
Un hombre está caído y bañado en su sangre
Los recuerdos las flores las fuentes los jardines
los sueños infantiles
Un hombre está caído como un bulto sangriento
Las flores las fuentes los jardines los recuerdos
y la alegría de vivir
Un hombre está tumbado como un niño dormido.
Palabras
Palabras, oficio de corazón tenéis, mansas al deseo como un animal que se entrega, vosotras, consoladoras supremas, huéspedes del alivio.
Thursday, November 15, 2007
Está mejor que nunca
Está mejor que nunca. Se separó hace años. La vida, con el tiempo, le ha enseñado tanto, que ya no tiene miedo; y nunca tiene prisa por preparar a nadie la comida.
Está mejor que nunca. Conoce sus encantos. Si tiene depresión, se compra unos zapatos. Y llama a sus amigas y salen por el barrio, y dan qué hablar a todo el vecindario.
Está mejor que nunca y guarda en un armario las cartas que mandamos a los Reyes Magos, algún mechón de pelo, alguna vieja foto y un calendario del 74.
Está mejor que nunca y tiene lo que quiere. Ha puesto ya en su habitación su propia tele.
Tiene un medio novio desde hace cuatro días. Y tiembla, si lo ve, como una niña.
Está mejor que nunca. Ya nada le hace daño. Y miente cuando dice que tiene treinta y tantos.
Está mejor que nunca. Conoce sus encantos. Si tiene depresión, se compra unos zapatos. Y llama a sus amigas y salen por el barrio, y dan qué hablar a todo el vecindario.
Está mejor que nunca y guarda en un armario las cartas que mandamos a los Reyes Magos, algún mechón de pelo, alguna vieja foto y un calendario del 74.
Está mejor que nunca y tiene lo que quiere. Ha puesto ya en su habitación su propia tele.
Tiene un medio novio desde hace cuatro días. Y tiembla, si lo ve, como una niña.
Está mejor que nunca. Ya nada le hace daño. Y miente cuando dice que tiene treinta y tantos.
Monday, November 12, 2007
Más
Hay más puñales que espaldas.
Hay más pérdidas que encuentros.
Hay más heridas que vendas.
Hay más dolor que consuelo.
Hay más pérdidas que encuentros.
Hay más heridas que vendas.
Hay más dolor que consuelo.
Wednesday, November 07, 2007
Qué buscas
¿Qué buscas en los libros,
frente ardiente,
corazón en brasas,
manos temblando de ansia e impaciencia?
¿Qué buscas en los libros
con los ojos posados,
como abejas que liban,
en las florecillas de la imprenta?
frente ardiente,
corazón en brasas,
manos temblando de ansia e impaciencia?
¿Qué buscas en los libros
con los ojos posados,
como abejas que liban,
en las florecillas de la imprenta?
Wednesday, October 31, 2007
Monday, October 29, 2007
Un hombrecillo blanco
Tuvimos que llevar a mi padre a un hospital para que le operasen. Como el hospital estaba a doscientos kilómetros, hubo que dejar a mi hijo de ocho años con una cuidadora. Antes de viajar preparé a mi hijo para lo peor:
-Es una operación muy delicada. No sé si tu abuelo la superará.
Y él:
-Quieres decir que puede morirse.
-Podría ser. La muerte es una cosa natural. Hay que aceptarlo así. Podemos intentar retrasarla, pero nada más. Es como tu muñeco de nieve –dije, señalando al hombrecillo blanco que el día anterior él había hecho en el jardín-. Cuando le dé el sol, se derretirá.
Dos semanas después regresamos, con mi padre restablecido. En cuanto saludé a mi hijo, la cuidadora me abordó:
-El niño se ha portado bien, pero no pude quitarle de la cabeza la idea del frigorífico.
Entonces observé que alrededor del frigorífico había un montón de botellas, latas y envases. Mi hijo los había sacado del aparato.
Al igual que vosotros, antes de abrir el frigorífico ya imaginé lo que había dentro.
(De "Miedo a no volar", por I. Saiz de Marco. Extraído de la página de Editorial Acumán: publicacionesacuman.unlugar.com)
-Es una operación muy delicada. No sé si tu abuelo la superará.
Y él:
-Quieres decir que puede morirse.
-Podría ser. La muerte es una cosa natural. Hay que aceptarlo así. Podemos intentar retrasarla, pero nada más. Es como tu muñeco de nieve –dije, señalando al hombrecillo blanco que el día anterior él había hecho en el jardín-. Cuando le dé el sol, se derretirá.
Dos semanas después regresamos, con mi padre restablecido. En cuanto saludé a mi hijo, la cuidadora me abordó:
-El niño se ha portado bien, pero no pude quitarle de la cabeza la idea del frigorífico.
Entonces observé que alrededor del frigorífico había un montón de botellas, latas y envases. Mi hijo los había sacado del aparato.
Al igual que vosotros, antes de abrir el frigorífico ya imaginé lo que había dentro.
(De "Miedo a no volar", por I. Saiz de Marco. Extraído de la página de Editorial Acumán: publicacionesacuman.unlugar.com)
Wednesday, October 17, 2007
Monday, October 15, 2007
El punto de partida
El punto de partida de un poema es algo que viene de lo más hondo, como el epicentro de un pequeño terremoto, como una ola que sube a la superficie llevando consigo cosas que ya habían sedimentado, que ya habían sido asimiladas por la sensibilidad y la consciencia, que ya no se hacían notar.
Equis
Einstein nos dice en su exposición
templando sus alas frente a la chimenea
con su fe inflamada la triste conclusión de que x
debe ser igual a más de lo que nunca sabremos.
templando sus alas frente a la chimenea
con su fe inflamada la triste conclusión de que x
debe ser igual a más de lo que nunca sabremos.
Tuesday, October 09, 2007
Dioses
¿Qué rostro tienen esos dioses que se esconden siempre detrás de una catástrofe?
Quienes lo han perdido todo, en los instantes trágicos que siguen a su desgracia, siguen llamándolos, invocándolos, pidiéndoles una ayuda que sólo parecen estar dispuestos a ofrecer después de la muerte.
Los imagino como a las águilas, que vuelan majestuosas por encima de nosotros, pero que se tornan torpes, casi grotescas, al abandonar la etérea superficie de los cielos para posarse en la tierra: entonces sus alas no sirven, y sus pasos parecen aturdidos.
El mundo de los inmortales, como el de las águilas, está lejos de nosotros. Todos los dioses se sienten incómodos en la tierra que habitamos y sólo se posan en ella para reclamar nuestras promesas o nuestras deudas incumplidas.
Por eso, mientras estemos vivos, estaremos solos.
Quienes lo han perdido todo, en los instantes trágicos que siguen a su desgracia, siguen llamándolos, invocándolos, pidiéndoles una ayuda que sólo parecen estar dispuestos a ofrecer después de la muerte.
Los imagino como a las águilas, que vuelan majestuosas por encima de nosotros, pero que se tornan torpes, casi grotescas, al abandonar la etérea superficie de los cielos para posarse en la tierra: entonces sus alas no sirven, y sus pasos parecen aturdidos.
El mundo de los inmortales, como el de las águilas, está lejos de nosotros. Todos los dioses se sienten incómodos en la tierra que habitamos y sólo se posan en ella para reclamar nuestras promesas o nuestras deudas incumplidas.
Por eso, mientras estemos vivos, estaremos solos.
Y el otro
Hay poca relación entre nuestro yo verdadero y el otro, por la homonimia y el cuerpo común en ambos.
Friday, September 28, 2007
Wednesday, September 26, 2007
Arrancando
Un hombre, que podía ser muchos, cada vez que leía un libro iba arrancando las páginas y las tiraba por la ventana, para así no volver nunca, nunca atrás.
Lo que no da miedo
¿Cómo va a realizarse un acto importante sin miedo? Lo que no da miedo no es importante. Lo que no da miedo no es nada.
Thursday, September 20, 2007
Novela
Novela es la frondosa y laberíntica objetivación que transfigura el odioso y cansoso "yo soy" en el limpio, sedante e inmortal "esto es".
Friday, September 07, 2007
Saturday, September 01, 2007
El desencantado
El desencantado se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena ser vivida.
Fin
El profesor Jones había estado trabajando en la teoría del tiempo durante muchos años.
-Y he encontrado la ecuación clave -le dijo un día a su hija-. El tiempo es un campo. Esta máquina que he construido puede manipular, incluso invertir, ese campo. Pulsando un botón mientras hablaba, añadió: Esto debería hacer que el tiempo fuera al revés al fuera tiempo el que hacer debería esto: Añadió, hablaba mientras botón un pulsando. Campo ese, invertir incluso, manipular puede construido he que máquina esta. Campo un es tiempo el. -Hija su a día un dijo le- clave ecuación la encontrado he y-.
Años muchos durante tiempo del teoría la en trabajado había Jones profesor el. Fin
-Y he encontrado la ecuación clave -le dijo un día a su hija-. El tiempo es un campo. Esta máquina que he construido puede manipular, incluso invertir, ese campo. Pulsando un botón mientras hablaba, añadió: Esto debería hacer que el tiempo fuera al revés al fuera tiempo el que hacer debería esto: Añadió, hablaba mientras botón un pulsando. Campo ese, invertir incluso, manipular puede construido he que máquina esta. Campo un es tiempo el. -Hija su a día un dijo le- clave ecuación la encontrado he y-.
Años muchos durante tiempo del teoría la en trabajado había Jones profesor el. Fin
El destinado
Está en su cuarto vistiéndose, con los minutos contados, para un entierro.
Entre pantalón y zapatos, corbata y chaleco, le tientan y le sientan pensamientos generales, con una exigencia mayor que la otra prisa. Pero ha visto en una puerta un clavo a medio salir, derecho, brillante, justo, perfecto; atractivo de clavar, innecesario de clavar. Y tiene a mano la percha de su americana, martillo de madera tan apropósito para clavar el clavo tentador. Deja el entierro, demora los pensamientos generales, coge la percha y se pone a clavar, con esmero lento, el clavo.
Entre pantalón y zapatos, corbata y chaleco, le tientan y le sientan pensamientos generales, con una exigencia mayor que la otra prisa. Pero ha visto en una puerta un clavo a medio salir, derecho, brillante, justo, perfecto; atractivo de clavar, innecesario de clavar. Y tiene a mano la percha de su americana, martillo de madera tan apropósito para clavar el clavo tentador. Deja el entierro, demora los pensamientos generales, coge la percha y se pone a clavar, con esmero lento, el clavo.
Mirada
El gato
apareció desde el fondo del jardín
lamió un poco su cuenco
luego se sentó inmóvil
mirándome fijamente
sus pupilas en las mías
sin agradecer ni pedir
sólo mirar.
Y yo fui entera en sus pupilas
en aquella mirada enteramente
sin juicio ni espera
quietamente fui.
apareció desde el fondo del jardín
lamió un poco su cuenco
luego se sentó inmóvil
mirándome fijamente
sus pupilas en las mías
sin agradecer ni pedir
sólo mirar.
Y yo fui entera en sus pupilas
en aquella mirada enteramente
sin juicio ni espera
quietamente fui.
Monday, July 30, 2007
Pero nadie contesta
Suena el teléfono pero nadie contesta. Oyen el timbre los cuadros, las mesas, el sofá -un poco hundido por su lado-, los visillos, las tazas de café -limpias y colocadas sobre sus platos-, unos bolígrafos, tal vez alfombras, y el cepillo de dientes.
El teléfono deja de sonar. Un ruido metálico me dice que no insista.
El teléfono deja de sonar. Un ruido metálico me dice que no insista.
Thursday, July 26, 2007
La maldad
La maldad es un fenómeno específicamente humano. Es el intento de regresar al estado pre-humano y de eliminar lo que es específicamente humano: razón, amor, libertad. Pero la maldad no sólo es humana, sino también trágica. Aun cuando el hombre regrese a las formas más arcaicas de experiencia, nunca puede dejar de ser humano; de ahí que no pueda nunca sentirse satisfecho con la maldad como solución.
El animal no puede ser malo; sus actos están de acuerdo con sus tendencias intrínsecas que sirven esencialmente a su interés por sobrevivir.
La maldad es el intento de trascender la esfera de lo humano a la esfera de lo inhumano, pero es profundamente humana porque el hombre no puede convertirse en un animal, como tampoco puede convertirse en "dios".
El mal es la pérdida que de sí mismo sufre el hombre en el intento de escapar a la carga de su humanidad. Y el potencial para el mal es máximo, porque el hombre está dotado de una imaginación que le permite representarse todas las posibilidades para el mal y, en consecuencia, para desear y obrar según ellas.
El animal no puede ser malo; sus actos están de acuerdo con sus tendencias intrínsecas que sirven esencialmente a su interés por sobrevivir.
La maldad es el intento de trascender la esfera de lo humano a la esfera de lo inhumano, pero es profundamente humana porque el hombre no puede convertirse en un animal, como tampoco puede convertirse en "dios".
El mal es la pérdida que de sí mismo sufre el hombre en el intento de escapar a la carga de su humanidad. Y el potencial para el mal es máximo, porque el hombre está dotado de una imaginación que le permite representarse todas las posibilidades para el mal y, en consecuencia, para desear y obrar según ellas.
Monday, July 23, 2007
Toco tu boca
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
La zona oscura
La intimidad de los muertos. Secretos guardados en sus armarios, papeles, estantes. Lo que ni siquiera revelaron a sus íntimos.
El cajón de la mesa donde trabajaba Javier.
De un sobre extraes la foto amarillenta de una muchacha, probablemente su primer amor; una placa con el nombre de “Rayo”, el perro de su infancia; y un plano.
Un croquis del barrio en que viviste con tus padres: tu casa, las calles próximas, la plaza donde aparcabas el coche.
Anotaciones junto al plano: “Suele llegar a la plaza a las nueve. Cuando ella cruce de acera y antes de que suba a su coche, girar marcha atrás hacia la derecha. Conviene que la chica vea el golpe. Asegurarme de que golpeo el faro. A continuación bajar y decirle: -¿Es tuyo el coche? Vaya, lo siento, he roto el faro. Perdona, ahora tengo mucha prisa. Pero esta tarde te llamo y arreglamos lo del seguro. No olvidar pedirle el teléfono. Después llamarla, quedar en una cafetería.”
“La chica” eres tú.
Veinte años sin contártelo, haciéndote creer que vuestro primer encuentro fue casual. Disfrutabas diciendo “nos conocimos por casualidad: gracias a que Javier rompió el faro de mi coche”. Y sin embargo no fue un accidente. Él lo había planeado con detalle: dónde girar, dar marcha atrás, un golpe en el faro… “Perdona, lo siento, qué despiste. Mira, ahora tengo mucha prisa, pero dame tu teléfono y te llamo esta tarde. Tomamos un café y rellenamos el parte del seguro”. Luego más llamadas, citas… Y después, una vida entera juntos.
Trozos de él que no quiso compartir contigo, tal vez con nadie.
Tu voluntad se divide: entre el deseo de saber más y la sensación de allanar un espacio sagrado. Finalmente encuentras un cuaderno de hojas manuscritas, algo parecido a un diario. Si Javier viviera no lo leerías, pero ahora es distinto. ¿Es distinto?
Empiezas a leer su diario pero, en la segunda página, tus pies te llevan a la cocina, enciendes una cerilla y mientras el cuaderno arde te preguntas, como cuando eras niña, de qué color es el fuego.
El cajón de la mesa donde trabajaba Javier.
De un sobre extraes la foto amarillenta de una muchacha, probablemente su primer amor; una placa con el nombre de “Rayo”, el perro de su infancia; y un plano.
Un croquis del barrio en que viviste con tus padres: tu casa, las calles próximas, la plaza donde aparcabas el coche.
Anotaciones junto al plano: “Suele llegar a la plaza a las nueve. Cuando ella cruce de acera y antes de que suba a su coche, girar marcha atrás hacia la derecha. Conviene que la chica vea el golpe. Asegurarme de que golpeo el faro. A continuación bajar y decirle: -¿Es tuyo el coche? Vaya, lo siento, he roto el faro. Perdona, ahora tengo mucha prisa. Pero esta tarde te llamo y arreglamos lo del seguro. No olvidar pedirle el teléfono. Después llamarla, quedar en una cafetería.”
“La chica” eres tú.
Veinte años sin contártelo, haciéndote creer que vuestro primer encuentro fue casual. Disfrutabas diciendo “nos conocimos por casualidad: gracias a que Javier rompió el faro de mi coche”. Y sin embargo no fue un accidente. Él lo había planeado con detalle: dónde girar, dar marcha atrás, un golpe en el faro… “Perdona, lo siento, qué despiste. Mira, ahora tengo mucha prisa, pero dame tu teléfono y te llamo esta tarde. Tomamos un café y rellenamos el parte del seguro”. Luego más llamadas, citas… Y después, una vida entera juntos.
Trozos de él que no quiso compartir contigo, tal vez con nadie.
Tu voluntad se divide: entre el deseo de saber más y la sensación de allanar un espacio sagrado. Finalmente encuentras un cuaderno de hojas manuscritas, algo parecido a un diario. Si Javier viviera no lo leerías, pero ahora es distinto. ¿Es distinto?
Empiezas a leer su diario pero, en la segunda página, tus pies te llevan a la cocina, enciendes una cerilla y mientras el cuaderno arde te preguntas, como cuando eras niña, de qué color es el fuego.
Saturday, July 21, 2007
Gotas en el parabrisas
cae
la primera gota
en el parabrisas
atentas...
las otras
se abren camino
ahora
como locas...
corren
se rozan
se acarician
se aman
pequeñas gotas
en el parabrisas
la primera gota
en el parabrisas
atentas...
las otras
se abren camino
ahora
como locas...
corren
se rozan
se acarician
se aman
pequeñas gotas
en el parabrisas
Friday, July 20, 2007
Ese paso de danza
Ese paso de danza
de la mujer humilde
delante de su puerta,
con la escoba en la mano,
quiere ser expresión de la alegría,
de ese gozo que lleva, ensimismado,
en el rostro, que mira a su adentros
y sonríe dichoso,
no para nadie, sino porque el alma
se sabe en plenitud,
aunque ella nada sepa, la mujer,
más que vive y que es pobre
y que lleva una escoba entre sus dedos
y un niño que se agarra a su vestido.
Pero ella ahora se muestra
en el umbral de su vivienda, digna
y con un gozo pleno, ensimismado,
levemente inclinada su cabeza
y cerrados los párpados
mas en franca sonrisa fascinada.
Porque todo es un don
y nada merecemos.
Y sus pies con sandalias tan humildes
y desnudos, sin más,
muestran en su quietud
ese paso de danza reverente,
ese otro modo de sonrisa,
de plenitud lograda.
Y sus ropas tan pobres
no desmienten tampoco una belleza
aquí manifestada, sí, en el ser,
que se ofrece en el marco de su puerta
con toda su pobreza,
mas también
con el don cenital de su alegría.
de la mujer humilde
delante de su puerta,
con la escoba en la mano,
quiere ser expresión de la alegría,
de ese gozo que lleva, ensimismado,
en el rostro, que mira a su adentros
y sonríe dichoso,
no para nadie, sino porque el alma
se sabe en plenitud,
aunque ella nada sepa, la mujer,
más que vive y que es pobre
y que lleva una escoba entre sus dedos
y un niño que se agarra a su vestido.
Pero ella ahora se muestra
en el umbral de su vivienda, digna
y con un gozo pleno, ensimismado,
levemente inclinada su cabeza
y cerrados los párpados
mas en franca sonrisa fascinada.
Porque todo es un don
y nada merecemos.
Y sus pies con sandalias tan humildes
y desnudos, sin más,
muestran en su quietud
ese paso de danza reverente,
ese otro modo de sonrisa,
de plenitud lograda.
Y sus ropas tan pobres
no desmienten tampoco una belleza
aquí manifestada, sí, en el ser,
que se ofrece en el marco de su puerta
con toda su pobreza,
mas también
con el don cenital de su alegría.
Thursday, July 19, 2007
Ni aquí ni allí
El hombre transciende toda la vida de otro porque es, por primera vez, consciente de la vida de sí mismo. El hombre está en la naturaleza, sometido a sus dictados y accidentes, pero transciende la naturaleza porque carece de la ignorancia o inconsciencia que hace del animal una parte de la naturaleza, como uno con ella. El hombre se encuentra ante el espantoso conflicto de ser prisionero de la naturaleza pero libre en sus pensamientos; de ser una parte de la naturaleza y ser, sin embargo, una rareza de la naturaleza; de, por así decirlo, no estar aquí ni allí.
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