Wednesday, April 11, 2007

Espacio

Los dioses no tuvieron más sustancia de la que tengo yo.

¿Por qué comemos y bebemos otra cosa que luz o fuego?

Y el idioma, ¡qué confusión!, qué cosas nos decimos sin saber lo que nos decimos.

¿Dónde está, matemático celeste, la suma que es el todo y que no acaba?

Esa música que suena en el fondo de todo, más allá; ella es la que me llama desde el mar, por la calle, en el sueño.

El mar no es más que gotas unidas, ni el amor que murmullos unidos, ni tú, cosmos, que cosmillos unidos. Lo más bello es el átomo último, el solo indivisible, y que por serlo no es ya más pequeño.

El riachuelo iba hablando bajo por aquel barranco, entre las tumbas, casas de las laderas verdes; valle dormido, valle adormilado. Todo estaba en su verde, en su flor.

Cómo se burla la naturaleza del hombre, de quien no la comprende como es.

Infancia, niño vuelvo a ser y soy, perdido, tan mayor, en lo más grande.

En el alambre de lo azul, el gorrión universal cantaba.

El sol estaba dentro de la luna y de mi cuerpo, el sol presente, el sol que nunca más me dejaría los huesos solos, sol en sangre y él.

En el principio fue el Destino, padre de la Acción y abuelo o bisabuelo o algo más allá, del Verbo.

Dentro de mí hay uno que está hablando, hablando, hablando ahora. No lo puedo callar, no se puede callar. Yo quiero estar tranquilo con la tarde, esta tarde de loca creación (no se deja callar, no lo dejo callar). Quiero el silencio en mi silencio, y no lo sé callar a éste, ni se sabe callar. ¡Calla, segundo yo, que hablas como yo y que no hablas como yo; calla, maldito!

Memoria son los sueños, pero no voluntad ni inteligencia.

Allí la vida está más cerca de la muerte, la vida que es la muerte en movimiento, porque es la eternidad de lo creado, el nada más, el todo, el nada más y el todo confundidos.

Conciencia… Conciencia, yo, el tercero, el caído, te digo a ti (¿me oyes, conciencia?). Cuando tú quedes libre de este cuerpo, cuando te esparzas en lo otro (¿qué es lo otro?), te acordarás de mí con amor hondo; ese amor hondo que yo creo que tú, mi tú y mi cuerpo se han tenido tan llanamente, con un convencimiento doble que nos hizo vivir un convivir tan fiel como el de un doble astro cuando nace en dos para ser uno? ¿Y no podremos ser por siempre, lo que es un astro hecho de dos?

¿No te apena dejarme? Y por qué te has de ir de mí, conciencia? ¿No te gustó mi vida? … ¿Qué sustancia le pueden dar los dioses a tu esencia, que no pudiera darte yo? … ¿Y te has de ir de mí tú, tú a integrarte en un dios, en otro dios que éste que somos mientras tú estás en mí?

(de ESPACIO, de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. pasajes seleccionados por saiz de marco)

2 comments:

bill said...

What a wonderful simphony!

Anonymous said...

"Este sol de la infancia" ("Questo sole per bambini"), da Isidro Saiz de Marco. Un libro di racconti brevi, per lo più breve, a volte giocano con la rievocazione di Machado, Miguel Hernandez, Neruda, in alcuni sorprendenti oggetti. Libro molto divertente, accattivante dall'inizio alla fine, davvero ben scritto.